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clara{G} Esclava propiedad del Sr. GABRIEL les da la más cordial bienvenida a este espacio

Permitanme compartirles un poco de la historia de como decidi convertirme en esclava domestica y sexual de mi esposo, Amo y Dueño el Sr. Gabriel. Leer mas...

viernes, 28 de junio de 2013

Como No Ser Suya...

Por la mañana temprano me indicó que me invitaba a desayunar. Llevaríamos a los chicos a la escuela y después iríamos a desayunar. Me vestí con lo que me ordenó. Una blusa abotonada al frente con un escote en V no muy pronunciado aunque el sostén que me indico usara levantaba y  oprimía mis pechos uno contra el otro de tal forma que los hacía aparecer mas grandes y se podía apreciar el canalillo entre ellos perfectamente. Un tanga de hilo, una falda a medio muslo algo amplia y una zapatillas de piso bajo completaban mi indumentaria que de acuerdo con el clima caluroso resultaba perfecta.
El por su  parte iba vestido del mismo modo de forma informal.

Dejamos a los chicos en el Colegio y  nos trasladamos a un pequeño restaurante, al norte de la ciudad. Llegamos a la plaza comercial donde se encuentra situado el restaurante. Buscó un lugar en el estacionamiento cubierto de la plaza y aparco el auto. Bajo y galantemente me abrió la puerta. Salí del auto y en cuanto estuve fuera me hizo girar con una de sus manos que me tomo por la cintura y me recargo sobre el auto quedando frente a frente de mi. Su mano derecha bajo de inmediato y subiendo el frente de la falda  su mano se deslizo entre el tanga y sus dedos indice y medio me penetraron. Los movió dentro de mi y en pocos segundos los retiro. Me los dio a lamer. No salía yo de mi turbación cuando  sonriendo me tomo de la mano y me arrastro prácticamente tras El.
Entramos en la plaza y después al restaurante. Había poca gente, la chica de recepción pregunto si tomaríamos el bufette a lo que el Sr. Gabriel respondió que no y le solicito una de las mesas del fondo. Nos llevaron café, jugo de naranja y la carta. Pidió por ambos y en cuanto se retiro el mesero una de sus manos se deslizo bajo la mesa y se poso en mi entrepierna. Me miro a los ojos y me murmuro con una sonrisa. Disfruta el momento, solo que recuerda que para acabar debes tener mi permiso.
Sentí que mi cara se encendía. ¿Qué pretendía?...
Su mano se deslizaba sobre el tanga, acariciando mi coño. De pronto se abrió paso por un lado del mismo y su dedo me penetro. Lo retiro y sacando la mano me lo dio a chupar de forma discreta. Lo hice de forma disimulada y volteando a todas partes, tratando de no delatarme.
-Calma clara- dijo
-¿calma Sr.?...
-si clara, piensa en lo mucho que lo estoy disfrutando-
-Sr. es que hacerme eso aquí… no se si pueda disimular-
-Pues si no puedes quizás se den cuenta…-
El mesero se acercaba con la charola y acercándose a mi oído dijo el Sr. Gabriel:
-Ve a quitarte el tanga, esta ya mojado perrita-
Lo miré con ojos de ¿WHAT?...
Sonrió y dijo: -Ve. No tardes. No quiero se enfríe tu desayuno –
Me levante, tome aire y fui al servicio. Me quite el tanga que efectivamente estaba húmedo. Me enojo conmigo misma, muchas veces al ver como mi cuerpo me traiciona. No debía estar excitada, no quería estar así y sin embargo no podía evitarlo. Seque con un poco de papel higiénico  mi coño y termine de limpiarlo con una toallita húmeda que saque de mi bolso. Me arregle la falda, tomé aire y me dirigí a la mesa.
Los platos estaban servidos y galantemente se levanto y me acomodo la silla.
-¿empezamos? Pregunto.
-Si Sr.-
¿Todo bien?
-Si Sr. su orden esta cumplida-
Sin más empezó a comer indicándome que podía hacerlo yo también.
Hablamos de muchas cosas, de los chicos, de las noticias del día, del tiempo caluroso etc.
Cuando empezaba a olvidarme de lo ocurrido en el estacionamiento, como lo sucedido al sentarnos a la mesa, su mano nuevamente se metió bajo la misma y sus dedos empezaron a jugar en la unión de mis muslos. Un dedo se introdujo en mi y casi de inmediato un segundo dedo lo acompañó. Tome aire y trate de no traicionarme con algún gesto.
-puedes correrte si lo apeteces- dijo
-Gracias Sr.- dije con voz algo turbada.
-Sigue comiendo clara-
-Si Sr.-
Comía como autómata y mirando a todas partes tratando de no evidenciarme y distraerme.
De tanto en tanto retiraba su mano, tomaba un bocado, o un trago de jugo o café y volvía a su trabajo bajo la mesa.
Termine el plato lo más pronto que pude. Volví la cara a todos lados tratando de ver si alguien nos observaba. Uno de los Meseros pensó que le llamaba para pedir algo y se acercó a la mesa.
-¿Desean algo los Sres.?- preguntó amablemente
-Si la cuenta por favor- dijo el Sr. Gabriel
Su mano volvió a su labor, hasta que vio que regresaba el mozo con la cuenta.
Pagó, se levantó y me ayudó a levantarme retirando la silla. Me puse de pie arreglando mi falda.
Dimos las gracias y salimos del establecimiento.
Apenas habíamos caminado unos pasos fuera me tomo de la mano y sonriendo me dijo que estaba muy complacido.
-debiste ver tu cara clara- dijo
- Es muy malo Ud. Sr.-
-Si clara no fui muy bueno, no logre que te corrieras. JAJA- dijo riéndose
Caminamos un rato por la plaza comercial disfrutando de la mañana soleada. Realmente me empece a sentir muy bien al verlo sonriente, bromeando y relajado. No tenemos muchas oportunidades de compartir así de esa forma como cuando eramos novios diría yo.
-Hora de irnos clara, debo trabajar.-
Nos dirigimos al estacionamiento y subimos al auto. Al salir del mismo me indicó:
-Sube esa falda lo suficiente para que pueda ver como te masturbas para mi. Quiero verte acabar lo que empece-.
Fruncí la cara y empece a hacer lo que me indicó. El protestar o negarme no solucionaría nada.
El auto rodaba despacio por una ruta alterna de poco trafico.
-Hazlo lentamente clara. Quiero que lo disfrutes-
-Si Sr.-
El calor hacia que mi trasero desnudo se pegara al asiento.
Paro un momento y sacando una toalla del maletero me indicó la pusiera debajo para no manchar la tapicería.
El auto rodaba nuevamente al parecer sin rumbo fijo.
-Vamos clara, hazlo bien. Quiero verte gozar-
Por fin después de unos minutos más sentí como me acercaba al borde del placer y se lo comenté.
-Correte cuando quieras perrita-
Por fin llegue al orgasmo y le di las gracias.
-Bien clara gracias por complacerme aunque tardaste mucho-
-Sr Ud bien sabe que me cuesta mas trabajo llegar al orgasmo cuando me masturbo.-
-Quizás hay que prácticar más, clara.-
-Si Sr. ¿puedo limpiarme con la toalla Sr.?-
-Si clara-
Terminaba de secarme cuando me di cuenta que llegábamos a su Oficina.
Estacionó el auto y me indicó que bajara con El. Saludó a su secretaria la cual devolvió su saludo y amablemente me saludo a mi también.
-Que milagro que nos visita Sra., que gusto. ¿puedo ofrecerle algo?-
-No gracias.-
Antes de que pudiera pronunciar más El Sr. Gabriel agregó:
-Solo viene por unos papeles, pero si eres tan amable podrías llevarme un vaso de agua a mi oficina para mi. Gracias.-
El Sr. Gabriel abrió la puerta de su oficina y me invito a entrar.
Su asistente trajo el vaso de agua y pregunto si deseaba algo más.
-No gracias, por favor cierra la puerta al salir y no me pases llamadas.-
Salió la chica y el Sr, Gabriel  puso el pasador en la puerta. Se acerco a mi y con sus dos manos desbrochó los botones necesarios de mi blusa para sacar mis pechos. Su mano bajo a mi entrepierna y agarro fuertemente mi coño mientras la otra hacia lo mismo con uno de mis senos. Su boca se apodero de la mía en un beso fuerte y brusco.
Me soltó y me indico me pusiera de rodillas con las manos atrás. Soltó el cinto y el botón de su pantalón y dejo caer su pantalón a sus tobillos. Me indico bajara su boxer y volviera a colocar las manos a la espalda. Empezó a jugar con su miembro deslizándolo por mi cara y boca pero sin permitirme lo pudiera tomar con mi boca. Cuando por fin me lo permitió me indico que lo hiciera lentamente. Es una postura bastante difícil ya que al no poder ayudarme de las manos o bien de las de mi Amo el esfuerzo en el cuello es mayor.
Cada vez que deseaba que me detuviera o que fuera mas lento, sus manos se apoderaban de mis pezones y tiraba de ellos o los retorcía. Su placer crecía y lo podía yo notar. Sus manos se apoderaron de mi cabeza y empezó a marcar su propio ritmo. Tres embestidas, y me sotenia unos segundos contra el asfixiandome para volver a empezar.
Me hizo parar y poniéndome de pie me inclino sobre su escritorio y me folló. No me permitió acabar, ordenándome que me arreglara la ropa. Le pidió a la secretaría que llamara un taxi y me envió a casa. Ya más tarde cuando regrese de recoger a los chicos de la escuela y me preparaba a hacer la comida tocaron a la puerta y me encontré con un mensajero que traía un gran ramo de rosas y una tarjeta del Sr. Gabriel que simplemente decía:  "Gracias por esta mañana y tu entrega de siempre”
Y... díganme ¿Cómo no puedo estar feliz de ser suya, de ser su esclava?

clara{G} 
Esclava domestica y sexual 
Por voluntad Propia 
Propiedad del Sr. Gabriel