BIENVENID@S

clara{G} Esclava propiedad del Sr. GABRIEL les da la más cordial bienvenida a este espacio

Permitanme compartirles un poco de la historia de como decidi convertirme en esclava domestica y sexual de mi esposo, Amo y Dueño el Sr. Gabriel. Leer mas...

viernes, 8 de febrero de 2013

Sábado De Emociones


Los chicos se habían ido a comer y al cine con su tía. Por nuestra parte nosotros fuimos a comer con un matrimonio amigo, netamente vainilla. Que tienen su casa en un coto privado. El auto se había quedado en el estacionamiento de visitantes del coto a unos 200 mts de la casa de nuestros amigos. Cuando nos despedimos y habíamos dado unos pasos hacia el auto. El Sr. Gabriel dijo:
-Espera Clara-
Me detuve de inmediato. El haberme llamado clara indicaba que se dirigí a la esclava y no a la esposa.
-¿Si Sr.? – dije a forma de pregunta.
Volteo a todos lados y cerciorándose que nadie observaba levanto mi falda y tomando mis bragas con ambas manos, una por delante y la otra por detrás, tiro de ellas haciendo que se metieran entre mis glúteos y los labios de mi coño, a manera de “calzón chino”. Bajo mi falda e hizo seña de seguir hacia el auto.
Este tipo de reacciones momentáneas e inesperadas me sorprenden y debo confesar que aunque me causan turbación y algo de vergüenza también me excitan y me hacen sentir muy suya.
Siguió como si nada charlando sobre la comida y el buen rato que habíamos pasado con los amigos.
Llegamos al auto, y salimos del coto. En cuanto cruzamos la puerta de vigilancia del mismo me dijo:
-Bajate las bragas a las rodillas. Súbete la falda que tus nalgas estén sobre el asiento y que pueda ver tu coño mientras conduzco-

Dude unos instantes, pensé de inmediato que los conductores de otros vehículos más altos podrían verme y me atreví a comentárselo de la mejor manera que pude.

-Si a mi no me importa que te vean, ¿Por qué debe a ti importarte que lo hagan? Obedece-

Hice lo que me ordeno.

Cuando íbamos a la mitad del camino ha casa llegamos a un semáforo que nos marcaba el alto. Mientras esperábamos que se pusiera en verde dijo nuevamente:

-Mientras el auto este en movimiento quiero que te toques, cuando pare dejaras de hacerlo.-

Voltee a verlo con cara de ¿QUÉ?...

-¿Algún problema clara?- dijo con voz firme y seria

-No Sr.-

Dio el verde y el auto avanzó. Empecé a tocarme aunque con cierta timidez.

-Hazlo bien clara, quiero que lo disfrutes- dijo, y soltando su mano derecha del volante tomo la mía y la oprimió contra mi sexo.

Llegamos a un alto y detuve el toqueteo. En ese momento su mano se poso en mi sexo y uno de sus dedos me penetro para de inmediato sacarlo y hacer que lo chupara.

-Creo que debes poner mas empeño clara-
-Si Sr.-

Nuevamente el verde y siguiendo sus ordenes seguí masturbándome.

Tres paradas más y llegamos a casa. Abrió el portón y ya dentro de la cochera una vez que la cerró pregunto como me sentía

-Muy excitada Sr._
-¿Te gustaría acabar?-
-Si Sr.-
-Aún no clara-
Ordeno me quitara por completo las bragas y bajara del auto.
Ya abajo me abrazo y me beso al tiempo que murmuraba que le causaba un gran placer mi entrega. Bajo una de sus manos hasta mi trasero y lo apretó. Sin soltarme con la otra mano soltó el cinturón, bajo su pantalón con todo y bóxer ordenándome que le hiciera una felación. Me puse de rodillas y empecé a darle el placer que me pedía. Después de unos minutos se corrió en mi boca ordenándome tragar su leche. Limpie su pene, y poniéndome de pie me apretó de espaldas contra el auto mientras su mano se apoderaba de mi coño.
-Sr. ¿Puedo acabar?- pedí su permiso
-No clara no puedes-

Sus manos seguían excitándome mientras el peso de su cuerpo no me permitía moverme. Volví a pedir su permiso y me fue negado nuevamente. No pude soportar más y sin poder evitarlo el orgasmo intenso llegó.

-Te dije que no lo hicieras clara-
-Perdón Sr. no pude evitarlo-

Me tomo de las manos y me llevo dentro de la casa.

-Así que te gusta mucho correrte sin permiso bueno ahora veras lo que es correrse en verdad-
-Perdón Sr. no pude evitarlo-

Me sentó en una de las sillas del recibidor. Una silla de madera con respaldo alto y descansa brazos. Tomo unas cuerdas y ato mis muñecas a los descansa brazos y mis tobillos a las patas de la silla. Desabotono mi blusa y saco mis pechos del sostén. Paso una cuerda bajo mis pechos sujetando mi torso al respaldo.
Empezó a tocarme acariciándome los pechos mientras me decía:

-Aprenderás a controlarte.-

Subió mi falda y toqueteo mi coño. Sus dedos me acariciaban y me penetraban.
-Por favor Sr.- Suplicaba

Por respuesta sus caricias aumentaron su intensidad. Me llevo casi al límite y paro. Me dejo ahí atada y fue a la recamara.

Regreso llevando con el algunos juguetes.

Cuando me vio ya mas serena empezó su juego nuevamente. Esta ves un dildo fue el encargado de darle placer a mi coño. Su mano lo hacia entrar y salir, lo giraba y lo hacia cambiar de ritmo. Nuevamente casi para acabar se detuvo. Una nueva espera y nuevamente el martirio empezó. Suplique que me permitiera acabar, que no se detuviera.

-Bien clara al cliente lo que pida perrita. Puedes acabar las veces que quieras sin pedir permiso-

Yo misma me había ahorcado. Siguió dándome placer hasta que me corrí, pero no se detuvo. Una y otra vez me hizo orgasmar usando diversas formas y juguetes. Suplique que parara, el placer se volvía dolor y desesperación. Paro solo un momento, trajo un vaso de agua y me dio a beber unos sorbos. Sus manos se dedicaron a mis senos, los acaricio, los apretó, los beso y chupo solo como un preámbulo a un nuevo empezar otra serie de orgasmos forzados. No paro hasta que mas que mis suplicas para que se detuviera fueron mis lagrimas lo que lo conmovieron para hacerlo.
Me soltó me hizo levantarme de la silla que estaba completamente mojada y abrasándome me llevo hasta el baño. Abrió la llave de la tina y mientras se llenaba se sentó en la taza y me sentó sobre sus piernas, abrasándome y murmurando cuanto apreciaba mi entrega hacia Él. Cuando la tina estuvo lista me metió a la misma, me baño de forma delicada y me seco envolviéndome en la toalla. Me llevo hasta la recamara y tapándome con el edredón me indico que durmiera un poco. No tarde mucho en hacerlo. Su mano sobre mi cabeza acariciando mi pelo fue un perfecto somnífero. Cuando desperté lo primero que percibí fue su rostro hermoso y sus palabras que me decían que era hora de despertar. Que la comida estaba lista. Había pedido la comida que me gusta al restaurante de comida rápida. La mesa estaba  puesta y en medio de la misma una rosa en un pequeño florero.
-No te vistas, dame el placer de contemplarte mientras comemos- Había dicho.
Después de comer no me permitió que recogiera los trastes. Lo hizo Él. Cuando terminé me hizo sentarme a sus pies a ver una película. Cuando estimamos que era hora en que regresaría mi hermana con los chicos me vestí.

Fue un sábado lleno de emociones.
Gracias Sr Gabriel.


clara{G} 
Esclava domestica y sexual 
Por voluntad Propia 
Propiedad del Sr. Gabriel

1 comentario:

Khorina Alexander dijo...

que bonito relato, clara, gracias a tu Amo por compartirlo