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clara{G} Esclava propiedad del Sr. GABRIEL les da la más cordial bienvenida a este espacio

Permitanme compartirles un poco de la historia de como decidi convertirme en esclava domestica y sexual de mi esposo, Amo y Dueño el Sr. Gabriel. Leer mas...

viernes, 12 de octubre de 2012

Su Juguete


Los chicos no están. Se fueron a pasar la noche con sus abuelos.
Empieza a caer la tarde. Me llama a su lado y dice que deje todo. Se pone a mi espalda y me abraza. Su boca muerde mi oreja y susurra:
-Quiero jugar. Tienes prohibido hablar o proferir sonido alguno.-
Sus manos se meten entre mi blusa y acarician mis pechos. Quita la blusa y saca mis tetas del sostén sin quitarlo.  Juega con mis pezones. Sus manos bajan siguiendo el contorno de mi cuerpo y me descalza los tacos. Se pone nuevamente de pie  tras de mí. Suelta el botón de mi falda y la hace caer a mis pies. Su Mano se mete entre el tanga y mi sexo y aprieta fuertemente mi coño. Por fin lo suelta. Se pone frente a mí. Saca su lengua y me ordena chuparla sin tocar sus labios. Es difícil tenerlo tan cerca y no poder besarlo. Sentir su lengua follando mi boca. Me excita y mas porque su mano ha bajado y acaricia mi coño sobre el tanga. Lo mojo.
-Las manos atrás- ordena
Obedezco. Me pone de rodillas. Baja la cremallera de sus jeans y saca su miembro. Me toma del pelo y empieza a follarme la boca.  Se pone duro. Para. Me levanta del pelo, me acerca a su cara. Murmura a mi oído cosas guarras sobre mí. Sube la cremallera y me deja ahí de pie, de puntas como le gusta. Me hace mirarlo a los ojos mientras me dice lo mucho que disfruta de jugar con su esclava, con su puta, con su zorra.
Quita el sostén y acaricia nuevamente mis senos. Pellizca mis pezones endureciéndolos.
Jala el tanga hacia arriba metiéndolo entre mis nalgas y los labios. Acaricia mi trasero y mi coño. Me despoja de las medias con movimientos suaves y lentos, son sus manos caricias sobre mis muslos. Siento su respiración cálida cerca de mi coño. Me estoy excitando como perra en celo. Siento el deseo de que me tome.
Se retira y regresa con una cuerda y la fusta entre sus manos. Deja la fusta en la mesa y me hace juntar las manos al frente. Las ata por las muñecas. La atadura no es fuerte.
Acomoda mis brazos a los lados y ordena.
-Debes permanecer así en esa postura-
Se agacha, me despoja del tanga y me penetra con sus dedos. Para y se pone de pie nuevamente. Toma la fusta y empieza a jugar con ella entre sus manos. Acaricia con la fusta mis mejillas, la hace bajar por mi boca, levanta mi cara empujando la barbilla con ella. La fusta acaricia mis pechos, mi vientre, se mete entre mis muslos. Para y juega nuevamente con Ella entre sus manos. Da vueltas a mí alrededor. Se para frente a mí. Empieza a azotar suavemente mis pezones con la fusta una y otra vez, se detiene de vez en cuando para frotarlos entre sus dedos. Mis manos están atadas flojamente al frente, pero soy incapaz de protegerme de sus acciones. No puedo olvidar que precisamente coloco mis brazos a los lados y me ordeno permanecer así. Ocasionalmente mete sus dedos en mi boca, los moja y embarra la saliva en uno de mis pezones, para soplar  después suavemente en el mismo y ponerlo aun más duro. Sin aviso deja de pronto caer con fuerza la fusta sobre el pecho y pezón,, provocando que haga una mueca de dolor ante el golpe recibido. Repite el ejercicio unas cuantas veces más, alternado las tetas.
Cuando considera que he tenido suficiente, se mueve a mis espaldas, toma una  venda y la coloca sobre mis ojos. No puedo ya ver lo que está haciendo. Puedo oír el ruido de la hebilla de su cinto caer en el suelo. Supongo se está desnudando. Escucho como arroja la ropa a un lado, ya debe estar tan desnudo como lo esta su esclava. Se hace un silencio y el tiempo se detiene mientras trato de adivinar que hará.
Me esfuerzo y agudizo el oído tratando de escuchar sus pasos detrás de mí
Lo siguiente que escucho es el silvido que corta el aire una pequeña fracción de segundo antes de que la fusta muerda la carne de mi trasero al caer sobre el de forma fuerte, ruda y
seguido de inmediato por otro. Trato de ahogar el chillido pero es demasiado tarde. Un grito salió de mi boca. El regaño no se hace esperar y me hace pagar con una fuerte nalgada. Acaricia con la fusta mi trasero y entonces piensa que es mejor usar el mango de la fusta, eso funciona mejor al parecer, porque continua haciéndolo así. Lo mete entre mis muslos provocándome humedades y deseos.
Siento que algo está cambiando dentro de ÉL.  Su poder sobre mi empieza a hacerse más intenso. Empieza a apasionarse por las marcas rojas que aparecen en mi trasero, se mueve de lugar y lo azota nuevamente haciendo que la fusta haga nuevas marcas cambiando el patrón de las marcas.
Me pregunto si esta excitado y caliente, si su miembro esta ya duro y palpita tanto como mi trasero.
Sigue en su tarea, el silencio solo es roto por el golpe de la fusta en mi trasero.  No puedo evitar sentir su poder sobre mí. Siento su mano meterse en mi entrepierna y limpiar la humedad que ha brotado. La palma de su mano se planta en mi cara para que la limpie mi lengua. Eso y el olor de mi deseo me excitan aun más. Se planta tras de mi nuevamente y quita la venda. Se retira dos pasos y la fusta vuelve a morder mis carnes. Sin la venda que las disimulen las lágrimas ruedan por mis mejillas. Se detiene y se planta de frente. Puedo ver cuan excitado esta. Su miembro se enarbola cual mástil al viento. Limpia las lagrimas con su dedo y solo murmura a mi oído: “Buena nena”. Tomándome del pelo me arrodilla ante ÉL. Su miembro penetra en mi boca y la fornica nuevamente. No se mueve, su mano en la mata de mi pelo me hace alejarme y acercarme lo mismo que me mantiene pegada a su pelvis para asfixiarme.
Para y su mano jala y empuja mi cabeza al ras del suelo. Suelta mi pelo y la mano se apoya en mi espalda. La otra mano se mete entre mis piernas y levanta mi trasero.  Su miembro me penetra de un solo golpe. Me llena, me excita. Empuja, entra, sale, con ritmos cambiantes. Solo se escuchan dos respiraciones agitadas en la habitación. Me concentro no puedo acabar sin su permiso. No puedo hablar, menos pedirle me lo permita. Para sin salir, y vuelve a comenzar. Las palpitaciones de mi coño me avisan que no puedo seguir mucho así.
- Cuando sientas el chorro de tu Amo. Te corres perra – Ordena.
Embiste más fuerte y más rápido. Por fin llega, un chorro tibio inunda mi coño y me corro al instante. Sigue moviéndose en mi interior. Un nuevo Orgasmo me invade  cuando se sale de pronto y me da una nalgada.
Me ayuda a levantarme, desata mis manos, y me lleva hasta el sillón, Me sienta en sus piernas, me abraza, me besa y susurra a mi oído cuanto le gusta su esclava.
Más tarde me cura las marcas, me cuida, me mima, me arropa, acaricia mi pelo diciéndome cosas hermosas hasta que quedo dormida.  

clara{G} 
Esclava domestica y sexual 
Por voluntad Propia 
Propiedad del Sr. Gabriel

1 comentario:

esclavo efe dijo...

deliciosa tarde al lado de la persona que se ama.
Saludos